El Viernes pasado casi muero. Todavía no ha salido ninguna aplicación que nos permita estar en dos sitios a la vez, así que el Viernes tuve que abandonar mi puesto de trabajo para ir a un encuentro de blogueros que organizó Asun, la community manager del Zoo Bioparc de Fuengirola.

Fue una visita guiada muy chula de la que he hablado en mi blog personal de cosas malagueñas, donde colgué las fotos. La cuestión es que me invitaron a participar, como bloguero que soy, y fui. Pero coincidió con que el Viernes tuvimos que lanzar al público, con prisas y fuera de planificación (por motivos que no vienen al caso), la aplicación iCofrade, en la que participo desde del área de comunicación. ¿El resultado? Demostrar empíricamente que para el community manager es importante tener Smarphone, y además uno de gama alta. 

De alta gama, y ojo que he usado de ilustración para el post un Samsung Galaxy S3 (que ni siquiera ha salido todavía :D). Me fui al Zoo con mi teléfono (ahora calzo una HTC Desire HD) y dos baterías de repuesto en el bolsillo. Y entre lemur, tapir, chimpancé y cocodrilo, sacaba yo mi móvil del bolsillo y abría el búho (el hootsuite, válgame el animalario) para contestar las menciones, hacer RTs, contestar DMs, anotar incidencias en el Evernote (otro animalillo… el elefante), porque el Twitter malagueño era un hervidero de aficionados a la Semana Santa que estaban descargando y probando la aplicación en sus distintas versiones.

Y aunque fue difícil, porque hay ciertas cosas para las que aún estoy demasiado acostumbrado a hacerlas en el ordenador, el balance general fue más que positivo. De todo  esto (el proyecto iCofrade) hablaré en este blog cuando acabe la Semana Santa y pueda hacer un balance general de la estrategia con las cifras reales (sobre todo en el uso de tuenti, ya que muchos me habéis preguntado vía Twitter).

Precisamente el Viernes hablé con Asun sobre la importancia de tener un móvil de alta gama. Y al igual que el ordenador, la mesa, la silla… es un instrumento más de trabajo que la empresa debe facilitarte. Ella misma me contaba la semana pasada, mientras organizaba el encuentro, que tuvo una mañana ajetreada por el chequeo de uno de sus gorilas.

Desconozco su trabajo en concreto, pero se me ocurre que sería una idea magnífica, como estrategia de social media, participar del proceso médico de los animales sacando fotografías, comentando en directo si tal o cual animal está sano… y para hacer eso es necesario salir del cubículo, dejar la silla y el despacho, y continuar la jornada con una «oficina portátil». ¡Ojo! Y quien dice un móvil smartphone dice una tablet. Prefiero un móvil porque cabe en una mano, y se puede escribir sólo con el pulgar de la derecha (no sé que haría sin swype).

Personalmente, aunque he usado iPhone, prefiero Android (mis motivos tengo), pero en rasgos generales cualquiera de los dos sistemas son igualmente válidos (en el caso de Android, ojo que no vale cualquier terminal).

¿Has vivido alguna experiencia límite profesional que no podrías haber salvado de no ser por el móvil?

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