El refranero popular español pone la medida mínima de inteligencia en “dos dedos de frente”. Por debajo de eso no hay suficiente capacidad craneal para razonar si el amarillo pega con el blanco, si puedes distinguir el colacao del nesquick o si los churros están mejor con café o con chocolate. Lo mejor de las redes sociales, y de las TIC en general, es que están poniendo de relieve mentes preclaras que nos ilustran con su humor, su capacidad de análisis político o su arte para tatuar cuerpos humanos. Lo peor es que están dejando en evidencia a más de uno, estrechos de parietales que no dejan lugar a dudas de que les falta un hervor, una hostia a tiempo, clases de ortografía, o un pediatra que les dé una piruleta. O puede que no, que esto sea algo bueno, ya que permite señalarlos y permitir a otros que no caigan en la vorágine de su chalaúra. Ayer, en Planilunio, nos topamos con una de esas extrañas situaciones en las que no sabes si quien tienes enfrente es una persona torpe, despistada, extremadamente tonta, o quizás explotada por una consultora gigantesca que contrata becarios a los que asigna 50 clientes por cabeza. Sea cual fuere la situación, lo que nos pasó fue lo siguiente:

No sabemos si la propia Danone tiene algo que ver, si se trata de una cuenta llevada por un particular, o por alguna de estas empresas que he comentado antes. Pero lo cierto es que demuestra a las claras dos grandes patochadas en el mundo de las redes sociales. Y mi ética profesional me obliga a sacar el subrayador amarillo fluorescente y remarcarlas. Podéis llamarme chivato acusica. Me dejo. En primer lugar utiliza la “técnica del floodeo”, palabro que me acabo de inventar para definir la acción de citar usuario por usuario de Twitter copypasteando el mensaje de la promoción en cuestión. En otras ocasiones me he referido a esta técnica como “buzoneo digital”, aunque lo cierto es que ese concepto casa mejor con la manía que tienen algunos de mandarte ofertas por Mensaje Directo. En segundo lugar, las pocas luces de incluír en ese “floodeo” a @BancosolOficial, la cuenta del Banco de Alimentos de la Costa del Sol. Una entidad que ya de por sí vive de las donaciones, pecuniarias y de alimentos, animada a conseguir yogures gratis participando en una promoción de Danone (o de Fans Danone). Que baje Dios y lo vea. No sé a vosotros, pero a mi me chirría como una puerta vieja. Hay que tener pocos dedos de frente, o trabajar muy a lo loco, sin prestar apenas atención a lo que se hace, para caer en semejante metedura de pata. O quizás esta es la prueba empírica de que la técnica de “floodear” al personal es lo que NO se debe hacer en Twitter bajo ningún concepto, por más communitys de medio pelo que lo recomienden y ejecuten.

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